La práctica de Yoga se caracteriza por anclar la atención en el aquí y el ahora. Cuando hay atención hay reposo de los pensamientos.
El aquí es el cuerpo.
El ahora es la respiración.
En concreto, el Yoga Nidra trae la atención al momento presente partiendo de la auto regulación del sistema nervioso.
Yoga Nidra desarrolla la conciencia corporal de una forma refinada y sutil. La conciencia corporal es el proceso continuo de sentir tu cuerpo. A mayor conciencia corporal mayor capacidad de elección.
En un estado de estrés o superviviencia el cuerpo se prepara para la lucha o la huida, deja de sentir y, para ello, tienen que colapsar la postura, la respiración y la atención.
En Yoga Nidra progresivamente nos relajamos para empezar a sentir. Sentir las sensaciones de la respiración en el cuerpo, y de los movimientos de la inhalación y de la exhalación, su apertura y su recogimiento.
La progresiva relajación física que se experimenta durante Yoga Nidra comienza con un centramiento corporal, continua con la práctica de algunas posturas (asanas) que mueven la energía vital (prana), hasta llegar a la postura de relajación máxima, Savasana, tumbados boca arriba.
Entonces el cuerpo entra en una una profunda relajación no sólo fisica sino mental y emocional, alcanzando mayor profundidad durante las siguiente fases de la sesión.
El cuerpo vuelve a ser casa.
Un lugar habitable. Un refugio. Una fuente directa de verdad.
El cuerpo alberga la sabiduría y los recursos para la sanación (Peter Levine)
Sentir (nos), el antídoto del estrés
Precisamente uno de los mecanismos asociados al estrés es la imposibilidad de parar y respirar conscientemente. El estrés, para perpetuarse, nos lleva al pasado y/o al futuro. Porque sólo en el presente encontramos la calma.
«Por fin reconozco una de las funciones que desempeña la ansiedad mecánica. Es un apoyo del ego. Parece ser que necesito un cierto nivel de ansiedad para poder mantener un sentido de «mí mismo», como si «me preocupo, luego existo». Y casi cualquier cosa da para esto. La preocupación y la ansiedad se pegan de cualquier cosa. Lo que revelan no es ninguna realidad sino el nivel de mi consciencia. Vuelvo una y otra vez sobre las mismas cosas. La mayor parte del tiempo esto es del todo innecesario y es una pérdida total de energía. Pero es como si no existiera, como si este continuo preocuparme no le diera sentido a mi vida. Un dolor o una ansiedad, repetidas de manera incesante, refuerzan el sentido de mí mismo. Esto me da seguridad. Me doy cuenta de que, a menos que ponga atención, mi energía será tomada por esta o aquella ansiedad pasajera».
Del capítulo “Las ideas por sí solas, no pueden cambiar a una persona”, Un Corazón sin Medida, Ravi Ravindra.
La rotación de la conciencia: dirige la atención y siente…
Una de las partes clave de la práctica de Yoga Nidra es la rotación de la conciencia, donde prestamos atención a cada parte de nuestro cuerpo siguiendo un orden determinado, activando determinadas zonas del cerebro de una forma intencional.
La rotación de la conciencia es un paseo sensorial que nos lleva a atender cada parte de nuestro cuerpo, que se siente vista y reconocida, aquí y ahora.
Una necesidad vital de nuestro tiempo es la de escuchar y ser escuchados. La carencia de una escucha profunda, sentida, repercute tanto en nuestras relaciones afectivas como en el plano laboral o en cualquier otro ámbito de la comunicación.
La rotación de la conciencia entrena, conscientemente, nuestra capacidad de escucha, empezando por escucharse a uno mismo y prestar atención a las sensaciones en las diferentes partes de nuestro cuerpo.
«Una vez que he alcanzado una tranquilidad, una libertad de toda tensión, descubro la realidad de una energía vibrante que antes no podía percibir. Es un movimiento de energía que viene de otro nivel, de un centro superior al cual de ordinario estoy cerrado. Para que ese centro superior pueda entrar en acción, hace falta que los otros centros se tranquilicen en un movimiento de abandono. Es muy dificil estar abierto a una energía superior. Sin embargo, la energía esta allí, pero el estado, el nivel de energía de mi pensamiento y de mi cuerpo no me permiten recibir la acción de esa energía. Es como si ella no estuviera alIí. El cuerpo no es suficientemente tocado. Es el yo el que se queda con su fuerza. No permite que se produzca esa relación. El material de mi pensamiento conserva su autoridad e impide que se detenga el movimiento automático».
Del Capítulo “Esta Presencia Tiene una Vida Propia”, La Realidad del Ser, Jean de Salzmann.
¿Tienes preguntas o te gustaría compartir tu experiencia con Yoga Nidra? Me encantará leerte en los comentarios.



